miércoles, 10 de febrero de 2016

A toro pasao

Un artículo mío que salió en el Diario de Cariló con motivo del bicentenario de la independencia Argentina

A modo de presentación diré que soy nieto de un español emigrante en Buenos Aires aprincipios del siglo XX e hijo de “medio argentino”, que decía él, ya que fue engendrado enArgentina y nacido en Córdoba (España). Aprendí a leer en Caras y Caretas y en Para Ti,revistas a las que mi abuelo estuvo suscrito hasta su muerte, y hoy leo La Nación todos losdías. Y por último diré que estoy casado con una argentina.

Lo del título del artículo va por aquello de que ,de lo que quiero hablar, ya pasó, que como en los Sanfermines, los toros ya entraron en la plaza y la gente en la calles de Pamplona ya no se divierten con ellos.

Hace poco leí con extrañeza que gran parte de los argentinos no sabían qué o por qué celebraban el bicentenario de la independencia de su patria. Incluso algunos intelectuales se preguntaban si la ocasión merecía la pena celebrarla.

Desde aquí, en una comunidad de la periferia de España, las cosas se ven con otra perspectiva.

Me parece que los argentinos deberían estar muy contentos con su independencia del centralismo español. A muchos habitantes de esta península ibérica les entusiasmaría poder gritar “soy libre de Madrid”, elijo a MI presidente, a MIS representantes en MI capital, puedo hablar en Mi idioma y Madrid no me puede imponer el suyo ni como hablarlo, Mi cultura es
mía y Madrid no me la ha impuesto.

Hace poco más de una semana Celia y yo visitábamos el tesoro de la catedral de Córdoba y veíamos la Custodia de Arfe y el San Rafael de plata y oro situado a escasos metros, entre cientos de imágenes, cálices, bastones episcopales y otros objetos de culto. (Lo de culto es undecir, porque están encerrados y solamente se pueden ver previo pago de la entrada).

Ante aquellas joyas en oro y plata le decía yo a Celia: mira, una de las razones de vuestro bicentenario. En España no hay oro, se lo llevaron los romanos, no tenemos minas de plata.

¿De dónde procede tanta riqueza? De tu país, de cuando tu país era parte del mío. De cuando los castellanos convertidos en criollos tenían que pagar a la hacienda de Madrid. De cuando Madrid enviaba emisarios a los virreinatos para recaudar cuanto oro y plata pudieran.

Hasta que los criollos se cansaron. Hoy pagan a la hacienda de Buenos Aires. Es verdad que la Argentina tiene problemas políticos, sociales y económicos, como muchas naciones más, pero son los suyos, sus problemas, no los problemas que otros le ocasionan.

No sé si me excedo en mis apreciaciones pero veo a los argentinos de hoy libres, no pendientes de que alguien a miles de kilómetros allende el mar, les quite lo suyo, ni les diga los que tienen que hacer o cómo comportarse. España está en crisis, como Grecia, como Portugal, en parte como Italia. Hoy leía que quien se
beneficiaba de nuestra crisis eran los bancos centro europeos. ¡Qué horror! ¡Me gustaría celebrar también un bicentenario mío!

¡Enhorabuena Argentina!

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